Filosofía galáctica de un grupo de música de otro planeta sobre la improbabilidad, La Banda del Fin del mundo es un espectáculo que cuestiona cómo entendemos la actualidad y nuestra existencia, invitando al público a un concierto para “desnudar el alma y abrazar el caos” .  Estreno en el Festival Temporada Alta (Girona) 2015.

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©LeoCastro

¿Qué opina la prensa?

Transhumantes de un teatro bastardo

Artículo de Belén Ginart para El Estado Mental, 

Barcelona, 10 Feb 2016

Extracto:

Junto a la música, otro rasgo característico de este espectáculo es una mayor presencia de la palabra. David y Pablo son autores de sus propios textos, una pluralidad de talentos que, lejos de ser reconocido y valorado, es visto casi a menudo casi como un signo negativo. Mucha admiración hacia los hombres del Renacimiento, vienen a decir nuestros dos protagonistas, pero el mundo híper especializado de hoy no es capaz de tener en justa consideración la capacidad de dedicarse con igual solvencia a la escritura que a la interpretación, la dirección y hasta la música, como en este caso. Pero estos son corderos con fuerza de lobo y no se arredran. En La banda del fin del mundo su escritura refleja la voluntad de conectar con el espectador. Si en otros espectáculos se les acusó de ser algo crípticos, aquí las ideas fuerza fluyen con una agilidad incuestionable.

En la Sala Hiroshima de Barcelona el aforo resulta exiguo para albergar a sus incondicionales. Hay voluntades rendidas de antemano a la capacidad de seducción de Loscorderos.sc. Pero hay también miradas vírgenes que, acabada la hora escasa de espectáculo, se habrán convertido en devotas de esta manera tan contemporánea de abordar la escena. Lástima que a Loscorderos.sc, como a tantas compañías políglotas de los nuevos lenguajes, les cueste a veces encontrar espacios de exhibición. “Somos los primeros en hacer autocrítica”, dice David. “Si viéramos que lo que hacemos no interesa lo aceptaríamos. Lo duro es saber lo difícil que resulta llegar al público cuando tu trabajo está bien valorado”.

El teatro de Los Corderos toma la Sala Hiroshima

‘La banda del fin del mundo’ mezcla gesto, texto y música

Por Carmen del Val (El País)

Barcelona, 7 de Feb 2016

El teatro bastardo de Los Corderos ha aterrizado en la sala Hiroshima para ofrecer un frenético e intenso espectáculo sobre la improbabilidad. El dúo formado por Pablo Molinero y David Climent incorpora a una mujer por primera vez; se trata de la concertista y cantante danesa, Pia Nielsen. El espectáculo La banda del fin del mundoes una trepidante propuesta en la que se mezclan el gesto, la música y el texto de forma íntima para arrastrar al público a un mundo lejos de la realidad previsible; la cotidianidad queda desterrada de la obra. Su propuesta es que el espectador desnude su alma y se deje arrastrar por el cautivador caos que ocurre en escena.

Al igual que su penúltimo espectáculo, ULTRAinnocència, este grupo propone al público adentrarse en el mundo del más allá y dejar atrás la putrefacta sociedad en la que vivimos. Magnífico el momento en que el ukelele electrónico se eleva como una nave espacial.

La noche del viernes en la sala Hiroshima no cabía ni un alfiler. Son muchos los admiradores de este grupo desde que presentaron su primer espectáculo en 2006, Crónica de José Agarrotado (menudo hijo de puta). Su fuerza reside en su apuesta por lo auténtico, su corrosiva y apasionada sátira sobre la sociedad actual y la energía de sus intérpretes. En esta ocasión Climent y Molinero han concebido este espectáculo como un concierto de rock. Durante setenta minutos sueltan un delirante y punzante discurso sobre la sociedad actual mientras no dejan de cantar y tocar el ukelele y la flauta. La envolvente voz de Pia Nielsen les acompaña en esta aventura. El grupo estará en la Hiroshima hasta el 14 de febrero. No se los pierdan; no se aburrirán.

ESCENARIOS DE RIESGO

Por Eduard Molner, 28 /11/2015

(…) Loscorderos.sc presentaban La Banda del fin del mundo, un montaje donde han ido a buscar mucha más música y mucha más palabra que en su penúltimo espectáculo, ULTRAinocencia. Esta vez acompañados Pablo Molinero y David Climent de la cantante danesa Pia Nielsen, Miss Q. Vuelve a ser un espectáculo de ambición filosófica que se atreve a abordar grandes preguntas sin miedo. Viendo su montaje podemos reseguir un linaje de iluminación que arranca con el surrealismo, pasa por Dau al Set, Pau Riba o Jaume Sisa y, ¿porqué no?, desemboca en Loscorderos.sc. Efectivamente es un espectáculo galáctico con voluntad de trascender la realidad para alcanzarla desde otra banda: tres seres de otro mundo quieren comunicar una verdad sobre la improbabilidad que desmiente la matemática. Lo hacen a través de una especie de concierto que tiene sus momentos líricos, al estilo Nina Hagen, pero que navega en una especie de tecno-pop de los ochenta con sus baterías electrónicas. Todo apoyado en una iluminación poderosa que casi es un cuarto personaje (Cube.bz) y un espacio concebido para proyectar el mensaje de estos tres predicadores de otro mundo que han venido a traer una nueva ‘buena nueva’.

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A la espera de un nuevo orden

 Por Núria Sàbat 25/11/15 ( Recomana)

 Sin renunciar al sello que les caracteriza y les ha hecho  merecedores de unos cuantos premios, el grupo formado por  David Climent y Pablo Molinero ha estrenado un nuevo look  con el que han conseguido llamar la atención. Y no desde un  planteamiento que a estas alturas pueda considerarse absolutamente radical y rompedor, pero sí configurando un espectáculo renovado y bastante sorprendente, de ecos apocalípticos y algo ‘pops’, que cuenta con la presencia de la danesa Pia Nielsen; cantante, compositora y actriz con la que forman un trío bien avenido y muy efectivo en el escenario. Estrenado dentro de la Semana de Creación Contemporánea de Temporada Alta, La Banda del fin del mundo es un montaje que respira frescor, energía y una desvergüenza divertida y algo provocativa que en ocasiones sabe provocar la carcajada.

Con la incorporación de Miss Q, la música –junto con la luminosidad y el color- toma protagonismo y pasa a ser el foco de atención de una propuesta –en la línea de lo que ellos bautizaron como ‘teatro bastardo’ , porque confluyen texto, expresión corporal, objetos y música– que gira alrededor de su elaboradísima teoría de la improbabilidad; es decir, la probabilidad que pase lo que es altamente improbable. El ejemplo más claro es el caso de Roy Sullivan – protagonista involuntario de un célebre anuncio que loaba los beneficios del Tetra Pack-, que sobrevivió al impacto de siete rayos.

Procedentes de alguna galaxia desconocida y decididos a decirnos lo que aún nadie nos ha dicho –por muy utópica que parezca-, porque ante la llegada inminente de un nuevo orden, necesitamos necesariamente ‘reevolucionar’. Las armas escogidas para convencernos –a pesar de tener claro que explicarnos a nosotros todo esto es como ‘explicar la teoría kantiana a un cerdo vietnamita ́- son las que mejor podrían conseguirlo: algo de provocación, mucha música en directo, reflexiones alocadas que se verbalizan a gritos o en un susurro, imaginación, una vitalidad increíble, un dominio excelente de la expresión corporal y un final apoteósico capaz de convencer cualquier brote de escepticismo.